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Historia.

BODEGAS JUAN PIÑERO, S.L. empieza su andadura comprando en el año 1.992 una bodega centenaria de Sanlúcar de Barrameda, en la calle Trasbolsa, enclavada en el barrio bajo en una zona emblemática con una gran tradición manzanillera y una superficie de 3.000 m².

Una vez reconstruidas algunas partes de las naves, así como el patio de los naranjos, resulta una bodega de construcción típicamente sanluqueña, con patio andaluz central y cascos de gran altura, a dos aguas, con suelo de albero y piedras de lastre y enormes ventanas orientadas a poniente y levante. Todo ello le confiere un carácter a toda la instalación idóneo para la crianza de la manzanilla fina.

Para ello, compramos 1.800 botas de roble americano totalmente envinados, con una capacidad cada una de ellas de 30 @ (500 litros) en el año 1993.

Posteriormente, compramos 400 botas de solera de manzanilla de igual capacidad, así como mostos de Jerez superior de las viñas del Cuadrado en el año 1993.

En nuestro afán de ir mejorando, en el año 2.000, le compramos a la firma bodeguera Pedro Domecq, S.A. su bodega situada en la calle Alcoba, así como sus botas y su manzanilla MARUJA. Los cuales trasladamos a nuestras instalaciones de la calle Trasbolsa para así completarla al tratarse de una bodega con mayor idoneidad para la crianza de nuestra manzanilla MARUJA.

Queriendo ampliar nuestra oferta de vinos, en el año 2.007 compramos otra bodega centenaria emplazada en el centro histórico de Jerez de la Frontera, en la calle San Francisco Javier. Una bodega de 800 m² de superficie, techos altos a dos aguas, suelos de albero y muros gruesos que mantienen constante la temperatura y el grado óptimo para la crianza de nuestro fino CAMBORIO, así como de los olorosos viejos comprados, contenidos en 750 botas antiquísimas de roble americano.